martes, 4 de agosto de 2020

Los molinos hidráulicos y de aceite de Armuña de Almanzora



Los molinos harineros constituyeron una infraestructura esencial en la economía tradicional de los municipios del Valle del Almanzora, al posibilitar la transformación del grano en harina, materia prima indispensable para la elaboración de los principales alimentos de subsistencia. Hasta fechas relativamente recientes, estos ingenios hidráulicos sostuvieron buena parte de la base alimentaria de la población. El presente artículo historiográfico aborda de manera detallada la evolución histórica y las particularidades constructivas y funcionales de los molinos hidráulicos localizados en el término municipal de Armuña de Almanzora.


Características generales y funcionamiento de un molino

Los molinos hidráulicos solían emplazarse en las proximidades de cursos de agua, ya fueran naturales o artificiales. Generalmente, el caudal se desviaba hacia el molino mediante el levantamiento de una presa que permitía derivar el agua a través de una canalización secundaria. En muchos casos, dicha conducción incluía un cubo, cuyo propósito era incrementar la fuerza de la caída del agua sobre el mecanismo. En otras ocasiones, el caudal se acumulaba previamente en una balsa, desde la cual se liberaba con la pendiente y la presión necesarias para accionar la maquinaria molinera.

Una vez apartado del curso principal, el agua caía por la acequia del molino (también denominada caz) y transmitía la energía hidráulica a la aceña. En los molinos de cubo, el agua circulaba por la acequia hasta precipitarse con fuerza a través de aquel, impulsando el mecanismo. En los molinos de acequia, la canalización debía presentar la pendiente adecuada para garantizar la presión suficiente. En los molinos de balsa, por su parte, el flujo se liberaba mediante un tablón que permitía su descenso a lo largo de una acequia con cierta pendiente, alcanzando con energía la maquinaria del molino.

El agua caía finalmente en una trampa que accionaba el rodete o rodezno, situado en la parte inferior del edificio, en un espacio abovedado denominado cárcavo. Este movimiento hacía girar la piedra volandera o superior sobre su eje. El grano, vertido desde la tolva, descendía hasta el empiedro, donde era triturado entre la piedra volandera, en movimiento, y la piedra solera o inferior, fija, obteniéndose así la harina.

A diferencia de los molinos hidráulicos, la ubicación de las almazaras o molinos de aceite no obedecía a criterios tan restrictivos, ya que no dependían de la presencia de un curso de agua. Su funcionamiento, además, resultaba más sencillo. Por lo general, se utilizaba un motor de sangre, es decir, la fuerza de un animal de tiro, para mover las piedras encargadas de triturar las aceitunas. Una vez obtenida la pasta de aceituna, esta se depositaba en unas espuertas denominadas cofines o capachos, que se colocaban posteriormente en una prensa. Mediante la presión ejercida, se separaba el aceite del resto de componentes sólidos y líquidos, completando así el proceso de extracción.

La maquila

La maquila constituía el porcentaje de cereal molido que percibía el molinero como retribución por su labor. Dicho porcentaje variaba en función del lugar y de la calidad del grano, situándose habitualmente entre el 5 % y el 12 %. No eran infrecuentes las disputas entre los molineros y quienes acudían a sus instalaciones para transformar el cereal, precisamente a causa de este gravamen. De tales tensiones surgió la conocida expresión popular: «de molinero a ladrón solo hay un escalón» (Garrido Jorquera, 2017: 417).

Los hornos de pan cocer

El horno de pan cocer era una instalación doméstica puesta a disposición de la comunidad, en la cual cualquier particular podía cocer el pan previamente amasado (Garrido Jorquera, 2017: 427).

En Armuña de Almanzora, el Catastro de Ensenada documenta en 1751 la existencia de un casa-horno de pan cocer propiedad del marqués de Ariza. El inmueble, de nueve varas de fachada y doce de fondo, con un cuarto alto y dos bajos, tenía una utilidad anual regulada de 66 reales de vellón. Asimismo, figura Pedro García como hornero. La utilidad anual de este oficio fue regulada en 400 reales de vellón en las Respuestas Generales, cifra que coincide con la recogida en los Estados del Catastro (AHPGR, Catastro de Ensenada, RRGG, 1751; AHPAL, Catastro de Ensenada, RRPP, 1751-1758).

En cuanto a la valoración del horno como inmueble, las distintas piezas de la documentación ofrecen cifras diferentes. En los Estados se consignan 66 reales de vellón como utilidad del horno de pan cocer, cantidad que coincide con la certificación de Antonio Miguel de Medina sobre las posesiones del marqués de Ariza, donde se registra el horno con dicha cifra declarada. Esta cifra contrasta con los 165 reales de vellón y 15 maravedís declarados para el edificio en las Respuestas Particulares (AHPGR, Catastro de Ensenada, RRGG, 1751; AHPAL, Catastro de Ensenada, RRPP, 1751-1758).

En 1911, el horno existente en el pueblo pertenecía a Matilde Rodríguez; en 1917, a Juan Liria Avellaneda; y en 1934, a José Rueda Molinero (Riera Somalich, 1911: 358; Boletín Oficial de la Provincia de Almería, 1917: 3; Anuario industrial y artístico de España, 1934: 218).

En sus últimos años de actividad, el horno perteneció a Antonio Guerrero Arenas y María Antonia Egea Ruiz. Se estima que dejó de funcionar a principios de los años setenta, ya que, según Mª Luisa Galo, en 1969 aún continuaba activo (Galo Encinas, 2026).


Horno de pan cocer de Armuña de Almanzora en la actualidad

En 1925 existían dos panaderías en la localidad, pertenecientes a Dolores Cruz Reina y Antonio Lorente Encinas (Anuario de Almería, 1925: 402). En 1934, ambas panaderías figuraban regentadas por Candelaria Guerrero y Antonio Lorente, respectivamente (Anuario industrial y artístico de España, 1934: 218).

Los molinos y almazaras de Armuña de Almanzora

El Libro de Apeo y Repartimiento de Armuña de Almanzora menciona, para finales del siglo XVI, la existencia de tres molinos de moler pan pertenecientes a moriscos, todos ellos en funcionamiento. La documentación señala que dos de estos molinos estaban sujetos a censo en favor del señor de la villa, mientras que el tercero lo estaba en favor de la Iglesia (ARCHG, Libro de Apeo y Repartimiento de Armuña, 1571-1584).

Archivo de la Real Chancillería de Granada. Libro de Apeo y Repartimiento de Armuña (1571-1584)

Tiene la dicha villa tres molinos de moler pan de moriscos están molientes e corrientes e uviese dos de ellos tenía censo el s[e]nor de la dicha villa e uviese uno tenía censo la Yglesia

Según Bernard Vincent (1989: CV-CVII), la drástica reducción del número de molinos tras la sublevación morisca de 1568 refleja una crisis profunda del sistema hidráulico y del capital agrario del Reino de Granada. El abandono de estas instalaciones estuvo relacionado, entre otros factores, con la despoblación, las dificultades para mantener las infraestructuras hidráulicas y la insuficiencia de agua, que en algunas localidades limitó o impidió el funcionamiento regular de los molinos. En este contexto resulta significativo el caso de Armuña. Mientras que el Libro de Apeo y Repartimiento documenta tres molinos activos, para 1593 no quedaba ninguno en funcionamiento. Aunque la documentación no permite determinar las causas concretas de su abandono, esta desaparición puede relacionarse con el proceso general de contracción y desarticulación del sistema molinero e hidráulico en el Reino de Granada señalado por Vincent.

A mediados del siglo XVIII, Armuña de Almanzora contaba con dos molinos harineros y una almazara (AHPGR, Catastro de Ensenada, RRGG, 1751). 

Molinos y molineros de Armuña de Almanzora a mediados del siglo XVIII
Molino Empiedros Propietario Molineros
Molino del Puntal 1 Capellanía de Francisco Sánchez y, posteriormente, la de Juan Bermúdez, clérigos de menores órdenes de Tíjola. Juan del Pozo (arrendatario y molinero) y Manuel Martínez (oficial de molinero), vecinos de Armuña.
Molino de Padules 1 Juan Miguel de Almansa, vecino de Vera residente en Purchena. Francisco Nieto, vecino de Armuña (arrendatario y molinero).
Almazara de Armuña 1 Joaquín Felipe Antonio Ximénez de Palafox y Centurión de Córdoba, VI marqués de Ariza.

Antonio Miguel de Medina (administrador).
El arrendatario de la almazara solía ser forastero.

Juan Andrés Ruiz, vecino de Armuña (molinero de aceite).
Notas

La utilidad anual regulada para el molino harinero del estamento eclesiástico era de 286 reales de vellón.

La utilidad anual regulada para la aceña del estado secular era de 308 reales de vellón y 10 maravedís (198 reales de vellón en el término de Armuña y 110 reales de vellón y 10 maravedís en la parte perteneciente a Purchena) y la de la almazara era de 150 reales de vellón.

En cuanto a los puestos de trabajo respecta, las utilidades reguladas eran las siguientes: 1.164 reales de vellón para el molinero de Padules (1.000 en el término de Armuña y 164 en el de Purchena), 500 reales de vellón para el molinero de la aceña del Puntal, 300 reales de vellón para el oficial del molino del Puntal y el de la almazara y 500 reales de vellón para el molinero de aceite.
Referencias: AHPGR, Catastro de Ensenada, RRGG, 1751; AHPAL, Catastro de Ensenada, RRPP, 1751-1758; AHPAL, Catastro de Ensenada, RRPP, 1752

Durante el siglo XIX, la actividad molinera alcanzó su máximo desarrollo en el municipio, que llegó a contar con cuatro molinos harineros y una almazara (Madoz, 1845: 579; Instituto Geográfico y Estadístico, 1897). Estos eran el molino de Padules, el molino del Gadil, el molino de Chaulena, el molino del Puntal y la almazara del pueblo.

Molineros y propietarios de molinos harineros identificados en Armuña de Almanzora a finales del siglo XIX
Año Propietarios Molineros
1885 — Mariano Fernández, Luis Guerrero y José Molina.
1894 Catalina Casanova Navarro (Marquesa de Almanzora y Condesa de Algaida). Felipe Bonillo y Francisco Lozano.
Referencias: Anuario del comercio, de la industria, de la magistratura y de la administración, 1885: 616; Anuario del comercio, de la industria, de la magistratura y de la administración, 1894: 808

A comienzos del siglo XX se inició la crisis de la molinería armuñera. Durante el primer tercio de la centuria funcionaban tres molinos harineros y la almazara del Tío Azor. En 1934, sin embargo, únicamente constaban en servicio dos de las aceñas y la almazara (Riera Somalich, 1911: 358; Boletín Oficial de la Provincia de Almería, 1917: 3; Anuario de Almería, 1925: 402; Anuario industrial y artístico de España, 1934: 218).

Molineros y propietarios de molinos harineros identificados en
Armuña de Almanzora durante el primer tercio del siglo XX
Año Propietarios Molineros
1903 Catalina Casanova Navarro (Marquesa de Almanzora y Condesa de Algaida). Felipe Bonillo y Francisco Lozano.
1906 — José Arenas Cruz (el maestro Arenas) y Felipe Bonillo.
1911 — Antonio Pérez, Diego Ramos y Felipe Rodríguez.
1917 — Ramón Pelayo Belmonte (molino de Chaulena), José Martínez Juárez (molino de Padules), Juan Corral Resina y Juan Liria Avellaneda (molino del Gadil).
1925 — Antonio Carrión Rueda, Pedro Pérez y Leonardo Rodríguez.
1929 — Antonio Martínez y Ramón Martínez.
1931 — Antonio Martínez y Ramón Martínez.
1932 — Antonio Carrión Rueda y Juan Capel Castilleja.
1934 — Antonio Martínez y Ramón Martínez.
Referencias: Anuario de Almería, 1925: 402; Anuario del comercio, de la industria, de la magistratura y de la administración, 1903: 813; Anuario del comercio, de la industria, de la magistratura y de la administración, 1906: 935; Anuario industrial y artístico de España, 1929: 147; Anuario industrial y artístico de España, 1931: 221; Anuario industrial y artístico de España, 1934: 218; Anuario regional descriptivo, informativo y seleccionado de la industria, comercio, agricultura, profesiones, arte y turismo de la región de Andalucía y Norte español de África, 1932: 35; Boletín Oficial de la Provincia de Almería, 1917: 3; Riera Solanich, 1911: 358

Durante la década de los años cuarenta, la industria molinera atravesó una etapa especialmente crítica como consecuencia de las secuelas de la Guerra Civil y de la escasa rentabilidad de estas instalaciones, factores que contribuyeron al progresivo abandono de las aceñas (Torreblanca et alii, 2005: 23). No obstante, los molinos del Gadil y Chaulena aún permanecían operativos en 1962, con una capacidad conjunta de molturación de 1,66 Qm en ocho horas (Instituto Nacional de Estadística, 1965: 291). La almazara, por su parte, prolongó su actividad unos años más, según los testimonios orales y la documentación cartográfica consultada (IGN, 1977; IGN, 1985; SIGPAC, 1997-2003; Yélamos González, 2020).

A continuación, se analiza con mayor detalle la evolución de cada una de estas industrias.

Molino de Padules


Detalle del mapa del término municipal de Armuña de Almanzora de
1897 donde aparecen referenciados el molino de Padules y el del tío
Azor o de Mortuna (erróneamente escrito como "Mortusa" en el plano)

El molino de Padules se situaba en la margen derecha del río Almanzora, al norte del cerro de La Muela y unos metros por debajo del cortijo de la Huerta o del Tío Patricio. Se abastecía de agua de la Fuente de Padules mediante un curso de agua que discurría entre esta y el río Almanzora y que, en la cartografía histórica, aparece denominado como “arroyo de la Fuente de Padules”. El molino se localizaba aproximadamente en el tramo intermedio de este curso de agua (Instituto Geográfico y Estadístico, 1897; Madoz, 1845: 579).

El curso de agua que discurría entre la fuente y el río Almanzora y en cuyo punto intermedio se ubicaba la aceña se denominaba “arroyo de la Fuente de los Padules” (Instituto Geográfico y Estadístico, 1897).

Datación

Las primeras referencias documentales localizadas sobre el molino de Padules se remontan a la segunda mitad del siglo XVI. El Libro de Apeo y Repartimiento de Armuña menciona la existencia de la aceña en la descripción de las suertes adjudicadas a Cristóbal Sánchez, natural de Moratalla (Murcia) y nuevo poblador de Armuña. En concreto, al describir una parcela situada en el pago de Padules, el documento señala: Diosele en el dicho pago [de Padules] una parata que fue de los herederos de [...] que hara medio celemin de senbradura tiene tres morales. Alinda con la senda que va al molino de Padules e con haça de don Diego e con suerte de Diego García (ARCHG, Libro de Apeo y Repartimiento de Armuña, 1571-1584).

Evolución histórica

A mediados del siglo XVIII, este molino harinero de una piedra estaba situado en la divisoria entre los términos de Armuña y Purchena y pertenecía por aquellos entonces a Juan Miguel de Almansa, vecino de Vera residente en Purchena, y estaba arrendado a Francisco Nieto, vecino de Armuña (AHPAL, Catastro de Ensenada, RRPP, 1751-1758; AHPAL, Catastro de Ensenada, RRPP, 1752; AHPGR, Catastro de Ensenada, RRGG, 1751; AHPGR, Catastro de Ensenada, RRGG, 1752).

Las Respuestas Particulares del Catastro de Ensenada de ambos términos permiten comparar la utilidad regulada y el importe del arrendamiento correspondientes a cada una de las partes del molino de Padules. Mientras que la mitad correspondiente al término de Armuña tenía una utilidad regulada de 18 ducados, equivalentes a 198 reales de vellón y 18 maravedís, y estaba arrendada por 18 fanegas de trigo, la parte correspondiente al término de Purchena tenía una utilidad regulada de 10 ducados (110 reales de vellón y 10 maravedís) y estaba arrendada por 7 fanegas de trigo (AHPAL, Catastro de Ensenada, RRPP, 1751-1758; AHPAL, Catastro de Ensenada, RRPP, 1752).

La actividad de molienda de la aceña se estima que cesó durante el primer tercio del siglo XX, a partir de las fuentes documentales y cartográficas disponibles. El Anuario de Almería de 1925 todavía registra el molino, mientras que los anuarios posteriores ya no lo incluyen entre las instalaciones molineras en funcionamiento. Por su parte, el mapa del Instituto Geográfico y Estadístico de 1931 todavía representa el molino, mientras que en los Vuelos Americanos, Series A y B, ya no se aprecia el edificio, lo que permite considerar que para mediados del siglo XX este había desaparecido. Una posible explicación para el cese de la actividad del molino de Padules y su posterior desaparición podría encontrarse en la riada de 1924, que pudo haber causado daños de consideración en la instalación. No obstante, por el momento no se ha localizado documentación que permita establecer una relación directa entre este episodio y la desaparición del molino (Anuario de Almería, 1925: 402; Anuario industrial y artístico de España, 1929: 147; Anuario industrial y artístico de España, 1931: 221; Anuario regional descriptivo, informativo y seleccionado de la industria, comercio, agricultura, profesiones, arte y turismo de la región de Andalucía y Norte español de África, 1932: 35; Anuario industrial y artístico de España, 1934: 218; Instituto Geográfico y Estadístico, 1931; CECAF, 1946; CECAF, 1956).

A partir de esta estimación, el molino de Padules habría sido el segundo molino harinero de Armuña de Almanzora en cesar su actividad. Su último propietario conocido fue Patricio Víctor Sánchez, “el Tío Patricio”.

Estado de conservación

Malo. Los restos del molino fueron localizados el 17 de abril de 2025 durante una expedición de la Sociedad de Estudios Históricos “María Navarro Encinas”. Se conservan los arranques de varios muros de mampostería, uno de ellos con restos de revestimiento de mortero de cal en uno de sus paramentos, así como vestigios de un pavimento formado por baldosas de barro cocido, de formato similar al de un ladrillo.


Restos del molino de Padules. 17 de abril de 2025


Restos del molino de Padules. 17 de abril de 2025


Restos del molino de Padules. 17 de abril de 2025


Restos del molino de Padules. 17 de abril de 2025


Restos del molino de Padules. 17 de abril de 2025

Molino del Puntal

El Molino del Puntal, también conocido como molino del Tío Azor o de Mortuna, se encuentra situado al final de la calle Maestro Arenas, frente al lavadero del Checo y los bancales del pago de Chaulena, y junto a la carretera A-334. Se abastecía de agua a través de un ramal de la Acequia del Gadil con aguas procedentes del río Almanzora (Madoz, 1845: 579; Navarro Encinas, 2021).

Datación

Las primeras referencias documentales localizadas sobre el molino del Puntal se remontan a la época de la Repoblación, en la segunda mitad del siglo XVI. El Libro de Apeo y Repartimiento de Armuña ofrece diversas referencias indirectas que permiten situar la existencia de esta instalación en ese momento. Así, entre las suertes adjudicadas a Sebastián de Llerena, repoblador natural de Lorca (Murcia), una de las parcelas, situada en el pago de Chaulena, tiene entre sus linderos la acequia que baja del molino. Asimismo, una de las tierras incluidas entre las suertes de hacienda adjudicadas a Alonso García, repoblador natural de Quintanar de la Orden (Toledo), hace referencia al molino y al pago de Chaulena, mientras que una de las parcelas pertenecientes a Bartolomé Sánchez, repoblador natural de Hornos (Jaén), menciona la acequia del molino y el camino que iba a Purchena. En conjunto, estas referencias permiten documentar la existencia del molino del Puntal durante la segunda mitad del siglo XVI (ARCHG, Libro de Apeo y Repartimiento de Armuña, 1571-1584). Las referencias posteriores recogidas en el Catastro de Ensenada permiten precisar su localización y la configuración de su entorno inmediato. En la documentación de mediados del siglo XVIII aparecen mencionados el pago de los Huertos, el pago del Molino y la acequia del Molino, así como el pago de Chaulena y diversas tierras regadas por la Acequia del Gadil. La concentración de estas referencias en un mismo espacio y su relación con las tierras de cultivo y las infraestructuras hidráulicas permiten afinar la identificación del emplazamiento del molino y establecer una correspondencia entre el espacio documentado en el siglo XVI y el registrado en el Catastro de Ensenada (AHPAL, Catastro de Ensenada, RRPP, 1751-1758).

En cuanto a la datación del edificio del molino, la documentación permite establecer que originalmente estaba constituido por una construcción de planta baja, distribuida en dos habitaciones. Posteriormente se le añadiría una planta superior, destinada a vivienda del molinero. Esta transformación, junto con las características arquitectónicas que presenta actualmente el inmueble, permite situar de manera aproximada la configuración conservada del edificio en el siglo XIX (AHPAL, Catastro de Ensenada, RRPP, 1751-1758).


Vista general del molino del Puntal o del Tío Azor

Evolución histórica

A mediados del siglo XVIII, este molino harinero de una piedra pertenecía a la capellanía de Francisco Sánchez, clérigo de menores órdenes de Tíjola. Posteriormente, la propiedad pasaría al clérigo de menores órdenes Juan Bermúdez. En este periodo, el molino estaba arrendado al molinero Juan del Pozo por 13 fanegas de trigo, quien tenía como oficial a Manuel Martínez (AHPAL, Catastro de Ensenada, RRPP, 1751-1758; AHPGR, Catastro de Ensenada, RRGG, 1751).

El molino del Tío Azor debió de cesar su actividad en una fecha comprendida entre 1897 y 1911. El molino todavía aparece representado en la cartografía del Instituto Geográfico y Estadístico de 1897, mientras que en la documentación posterior no encontramos ningún indicio de su actividad (Instituto Geográfico y Estadístico, 1897; Riera Solanich, 1911: 358; Boletín Oficial de la Provincia de Almería, 1917: 3). A partir de estos datos, puede considerarse que el molino del Puntal fue probablemente la primera aceña de Armuña de Almanzora en cesar su actividad de molienda.

Su último propietario conocido fue Francisco Azor Membrive, “el Tío Azor”, apodo del que tomó su denominación el molino (Yélamos González, 2020).

Según las fuentes orales, a finales de la década de los cincuenta o comienzos de la de los sesenta el agua todavía circulaba por debajo de la aceña, aunque sus mecanismos ya no se encontraban en funcionamiento (Yélamos González, 2020). Este testimonio indica que, pese a llevar varias décadas inactivo, parte de la infraestructura hidráulica del molino se mantenía todavía en condiciones que permitían la circulación del agua.

A comienzos de la década de los ochenta se añadió al edificio una estructura construida con ladrillo, cemento y hormigón. Posteriormente, el inmueble fue reconvertido en vivienda, proceso durante el cual perdió buena parte de sus elementos vinculados a la actividad molinera, entre ellos gran parte del cubo y la maquinaria (IGN, 1977; IECA, 1980; IGN, 1985).


Este es el único paramento conservado del cubo del molino del Tío Azor


Estructura de bloques de hormigón, cemento y ladrillo añadida
al molino del Puntal varias décadas después de su clausura


Acequias en el molino del Puntal: recto, hacia la cuneta de la carretera
de Baza a Huércal-Overa, a la izquierda hacia el molino, la de la derecha
procede de la Acequia del Gadil y en la parte inferior de la imagen (no
visible), confluencia de una canalización existente bajo la calle Maestro Arenas

Estado de conservación

Actualmente, el edificio del molino se encuentra reconvertido en vivienda de alquiler y ha sido objeto recientemente de labores de acondicionamiento, consistentes principalmente en la aplicación de una nueva capa de pintura en sus paramentos. Conserva restos del cubo, el cárcavo en el que se alojaba el rodezno y una reja de hierro en la boca de este último. Según los testimonios orales recogidos, dicha reja fue colocada cuando el molino ya se encontraba fuera de servicio, probablemente durante las décadas de los años setenta u ochenta (Navarro Encinas, 2021).

El estudio de la fotografía aérea histórica, los trabajos de campo y los testimonios orales recopilados por la Sociedad de Estudios Históricos “María Navarro Encinas” han permitido documentar la existencia del cubo del molino. Su presencia ya puede apreciarse en los vuelos Americano Serie A y Serie B, mientras que los trabajos de campo permitieron determinar que era de planta cuadrangular (CECAF, 1946; CECAF, 1956; IGN, 1977; Navarro Encinas, 2021).


Cárcavo del molino del Tío Azor. Detalle de la salida de aguas 
del molino, clausurada con una reja, hacia la acequia que conduciría 
el líquido elemento a los bancales de Chaulena para su reaprovechamiento 
en labores de regadío o para su devolución al río Almanzora


Interior del cárcavo del molino del Tío Azor

Molino de Chaulena


De derecha a izquierda: Los Caños, primer edificio del lavadero
y molino de Chaulena. Fotografía de la década de los sesenta

El molino de Chaulena, también conocido como molino de Los Caños, se encuentra situado en el paraje homónimo, junto al lavadero municipal de Armuña de Almanzora y la fuente de Los Caños. La aceña aprovechaba las aguas subálveas del río Almanzora y las procedentes de la cimbra de Los Caños. Debido a la configuración del terreno en el que se asentaba, la entrada del agua al cárcavo se realizaba mediante una rampa y un estrechamiento progresivo del caz, con el fin de aumentar la presión de salida por el saetillo y proporcionar la fuerza necesaria para accionar el rodezno y las dos piedras de moler de la instalación (Madoz, 1845: 579; Navarro Encinas, 2021).

Datación

La construcción del molino puede situarse, de manera aproximada, entre mediados del siglo XVIII y comienzos del siglo XIX. No se ha localizado ninguna referencia a esta instalación ni en el Libro de Apeo y Repartimiento ni en el Catastro de Ensenada, mientras que Pascual Madoz ya documenta en 1845 la existencia de cuatro molinos harineros en Armuña de Almanzora. Asimismo, el molino aparece representado en las planimetrías del proyecto de la carretera de Baza a Huércal-Overa, aunque en ellas no figura expresamente la leyenda “molino”, a diferencia de lo que ocurre con los molinos del Puntal y del Gadil. También aparece en el mapa del término municipal de Armuña de Almanzora elaborado por el Instituto Geográfico y Estadístico en 1897. En consecuencia, aunque no es posible establecer una fecha exacta de construcción, la documentación disponible permite situar su origen en el intervalo temporal mencionado (ARCHG, Libro de Apeo y Repartimiento de Armuña, 1571-1584; AHPGR, Catastro de Ensenada, RRGG, 1751; AHPAL, Catastro de Ensenada, RRPP, 1751-1758; Madoz, 1845: 579; De Escurdia, 1869; Instituto Geográfico y Estadístico, 1897).

Evolución histórica

En 1917 el molino era propiedad de Ramón Pelayo Belmonte (Boletín Oficial de la Provincia de Almería, 1917: 3).

Posteriormente, quedó inscrito en el registro del Servicio Nacional del Trigo como molino de trigo n.º 428 (Boletín Oficial del Estado, 1959: 7159).

Su último propietario conocido durante el periodo de actividad fue Manuel Lorente Cañabate, mientras que el último molinero fue Antonio Lorente Medina, quien estuvo al frente de la aceña desde 1959 hasta su clausura, hacia 1964-1965. Tras el cierre del molino, Antonio Lorente se trasladó a Armuña, donde abrió un establecimiento en el Mentidero conocido popularmente como “el bar del Lorente”. Los terrenos en los que se encontraba la aceña pasaron posteriormente a pertenecer a Pedro Belmonte Marín. Las inundaciones de octubre de 1973 afectaron gravemente a la estructura del molino, quedando el cárcavo colmatado de sedimentos del río y derrumbándose parte del edificio. Finalmente, el inmueble fue demolido a principios de los años ochenta (Boletín Oficial del Estado, 1959: 7159; ; Del Bas, 1980; Encinas Encinas, 2012; IGN, 1977; IGN, 1985; Reche Martínez, 2026; Yélamos González, 2020).


Los Caños en la actualidad. Obsérvense las diferencias con la anterior imagen

Estado de conservación

Actualmente, del molino únicamente se conserva un tramo de muro sobre el que se apoya un pequeño almacén destinado a guardar aperos agrícolas, construido en la década de los ochenta, así como los arranques de algunas paredes dispersos por el bancal que hay en el solar donde estaba el molino.


El molino de Los Caños en la actualidad


Detalle del almacén y los restos del molino de Los Caños

Testimonios orales

Los testimonios orales recopilados aportan información de interés tanto sobre el funcionamiento del molino como sobre las personas vinculadas a él. Carmen Yélamos recuerda que, cuando era pequeña, le daba miedo asomarse al cárcavo del molino. Placidia Martínez, por su parte, recuerda a la tía María procesando la harina con los cedazos y vertiendo el grano en la tolva (Yélamos González, 2020; Martínez Gallego, 2020).

Francisco Reche describe el proceso de picado de las piedras de moler, una labor necesaria para evitar que la harina se calentara y saliera quemada. Asimismo, señala que José Avellaneda Sola era el encargado de transportar en burro la harina desde el molino de Chaulena hasta los lugares donde era necesaria. Tras el cierre de la aceña, José pasó a trabajar en la uva, transportando cajas de granuja en el almacén situado en el lugar donde posteriormente se instalaría la carpintería del Palmeras (Reche Martínez, 2026).

Molino del Gadil

El molino del Gadil, también conocido como molino de la Angota o de los Cipos, se encontraba situado en las proximidades del puente de la carretera de Baza a Huércal-Overa, a unos 200 metros de la linde con el término municipal de Tíjola y en el límite entre los parajes armuñeros del Gadil y la Angota. La aceña aprovechaba las aguas subálveas del río Almanzora y las procedentes de la cimbra de los Cipos. En el lugar donde se encontraba el molino tiene su origen la Acequia del Gadil (Madoz, 1845: 579; Navarro Encinas, 2021).

Datación

La referencia documental más antigua localizada sobre este molino se encuentra en el Libro de Apeo y Repartimiento de Armuña, donde aparece mencionado entre las tierras incluidas en las suertes adjudicadas a Pedro Carrizo el Viejo. Al describir una parcela situada en el pago del Gadil, el documento señala: Diosele en el pago de el Gadir media fanega de tierra de riego en bancal de Luis Camara e un huerto que tiene quatro morales y otros arvoles frutales. Criaran los morales una honza de cría de seda. Alindan con el molino que está en el acequia principal de el Gadir e con el río e con suerte de Lucas Muñoz (ARCHG, Libro de Apeo y Repartimiento de Armuña, 1571-1584).

Esta referencia permite documentar la existencia del molino durante la segunda mitad del siglo XVI y, además, aporta información sobre su localización, al situarlo junto a la acequia madre del Gadil y el río Almanzora. Sin embargo, su continuidad posterior parece haberse visto interrumpida. Bernard Vincent señala que en 1593, unos años después de la Rebelión de las Alpujarras, no constaba ningún molino harinero activo en Armuña. Asimismo, el Catastro de Ensenada de mediados del siglo XVIII no menciona la existencia ni el funcionamiento de esta instalación. Por el contrario, Pascual Madoz documenta en 1845 la existencia de cuatro molinos harineros activos en Armuña de Almanzora, entre los que posiblemente se encontraba de nuevo el molino del Gadil. Esta secuencia documental permite plantear como hipótesis que el molino cesara su actividad tras la Rebelión de las Alpujarras y el posterior desplazamiento de la población morisca de Armuña, y que posteriormente fuera rehabilitado y puesto de nuevo en funcionamiento. No obstante, la documentación localizada hasta el momento no permite establecer con precisión cuándo se produjo dicha interrupción ni cuándo tuvo lugar su posterior recuperación (ARCHG, Libro de Apeo y Repartimiento de Armuña, 1571-1584; AHPGR, Catastro de Ensenada, RRGG, 1751; AHPAL, Catastro de Ensenada, RRPP, 1751-1758; Madoz, 1845: 579; Vincent, 1989: CV-CVII).

Evolución histórica

Perteneció a Antonio y Luisa, los padres de Ramón “el Molinero” (Yélamos González, 2020). A principios de los años sesenta, la aceña, dotada de un único empiedro, todavía se encontraba en funcionamiento (Instituto Nacional de Estadística, 1965: 291).

Estado de conservación

En la actualidad, los únicos elementos originales del molino que se conservan son parte de su cubierta y las dos piedras de moler, la solera y la volandera, que fueron reutilizadas en la construcción de un cortijo levantado sobre el solar de la antigua aceña durante la década de los años noventa (IGN, 1985; SIGPAC, 1997-2003).

Las dos piedras se encuentran actualmente integradas en el muro de cierre de la parcela del cortijo. En sus caras de trabajo todavía se conservan las muescas o estrías realizadas para favorecer la trituración del grano, así como las inscripciones del fabricante en una de ellas. Las muelas fueron fabricadas en La Ferté-sous-Jouarre (Francia) por la Grande Société Meulière, cuyo representante en España era Antonio Rivière, establecido en Madrid. La denominación de la sociedad que figura en las inscripciones permite establecer una cronología aproximada para estas piezas: fueron fabricadas entre 1883 y 1911, año en que la empresa pasó a denominarse Grande Société Meulière Dupetit et Orsel (Fédération Française des Associations de Sauvegarde des Moulins, s./f.).

La presencia de estas muelas permite plantear que la maquinaria del molino fue renovada en algún momento de su periodo de actividad, probablemente a finales del siglo XIX o comienzos del XX. No obstante, la documentación disponible no permite determinar con precisión cuándo se produjo esta renovación ni si estuvo acompañada de otras modificaciones en la instalación.


Estado actual del molino del Gadil


Obsérvense las piedras del molino integradas en el muro de cierre de la parcela
del cortijo que fue edificado tras la demolición de la vieja aceña armuñera

La almazara del pueblo

La primera referencia documental localizada sobre la existencia de una almazara en Armuña de Almanzora se encuentra en el Catastro de Ensenada. La instalación se encontraba en el casco urbano de la localidad, en un callejón denominado «de la Almazara», según se desprende de diversas referencias contenidas en las Respuestas Particulares del Catastro relativas tanto a fincas urbanas como a tierras situadas en las proximidades del núcleo de población. El edificio tenía catorce varas de longitud y disponía de una piedra de moler accionada mediante tracción animal. Era propiedad del marqués de Ariza y habitualmente se arrendaba a molineros procedentes de otras localidades. La instalación no funcionaba de manera continua, sino que molía un año sí y otro no. A mediados del siglo XVIII, el encargado de la molienda de aceite era Juan Andrés Ruiz (AHPGR, Catastro de Ensenada, RRGG, 1751; AHPAL, Catastro de Ensenada, RRPP, 1751-1758).

Se desconoce cuándo cesó su actividad. La documentación disponible permite constatar, sin embargo, la existencia posterior de otra almazara, conocida como la almazara del Tío Azor, que será objeto del siguiente epígrafe.

La almazara del Tío Azor

La almazara del Tío Azor se encontraba situada en el paraje de El Pozo, a mano izquierda del camino homónimo en dirección a la rambla de Cela, junto a una alameda y varios bancales de olivos.

Fue construida por Antonio Azor Garrido, natural de Cúllar (Granada), cuya familia se encontraba establecida en Armuña de Almanzora a comienzos del siglo XX. Esta familia también era propietaria por entonces del molino del Puntal. Posteriormente, la propiedad de la almazara pasó a manos de su hijo, Francisco Azor Membrive (AHPAL, Padrón de Cédulas Personales de Armuña, 1924; Yélamos González, 2020).

En 1925, el Anuario de Almería (1925: 402) recoge a Juan Saldaña como cosechero de aceite de Armuña de Almanzora.

La almazara permaneció en funcionamiento hasta bien avanzado el siglo XX y fue clausurada hacia 1966-1967, según los testimonios orales recopilados. Tras su cierre, los vecinos de Armuña llevaban la aceituna en burro hasta la almazara de Relente, situada en el término de Tíjola (Martínez Gallego, 2020; Yélamos González, 2020).


La almazara del Tío Azor

El edificio continuó en pie después de su clausura, aunque experimentó diversas transformaciones y un progresivo deterioro. La fotografía aérea del Vuelo Americano Serie B todavía muestra la cubierta completa de la construcción, mientras que en las fotografías posteriores se aprecia que la parte del edificio destinada a la extracción de aceite había perdido el tejado. En la década de los noventa, esta parte de la construcción presentaba ya un avanzado estado de deterioro (CECAF, 1956; IGN, 1977; IGN, 1985; SIGPAC, 1997-2003).

En sus últimos años de existencia, el edificio se conservaba parcialmente arruinado y presentaba evidencias de reparaciones y transformaciones realizadas durante la segunda mitad del siglo XX. En su interior todavía se conservaban el empiedro, formado por una piedra de forma troncocónica, y la prensa.

La almazara resultó gravemente afectada por las inundaciones del 29 de octubre de 2024 y finalmente fue demolida a comienzos de 2025.


Prensa de la almazara del Tío Azor

Los testimonios orales recopilados aportan también información sobre el funcionamiento de la instalación y sobre las prácticas tradicionales relacionadas con la elaboración del aceite. Carmen Yélamos González recuerda sus visitas a la almazara durante su infancia y describe cómo su suegro preparaba los cofines (capachos) para introducirlos en la prensa. Asimismo, recuerda que, una vez extraído el aceite de la aceituna previamente triturada en la piedra, se tostaba pan en la lumbre, se le restregaba un ajo y se mojaba en el aceite recién obtenido (Yélamos González, 2020).

Conclusiones

El estudio de los molinos harineros y las almazaras de Armuña de Almanzora permite reconstruir la evolución de las principales instalaciones tradicionales destinadas a la transformación de productos agrícolas en el municipio. Las primeras referencias documentales se remontan a la segunda mitad del siglo XVI, cuando existían tres molinos harineros en funcionamiento. Su desaparición tras la sublevación morisca de 1568 refleja, en el ámbito local, la crisis que afectó al sistema hidráulico y productivo del antiguo Reino de Granada.

La actividad se recuperó durante los siglos posteriores. A mediados del XVIII se documentan dos molinos harineros, una almazara y un horno de pan cocer, mientras que durante el siglo XIX la molinería alcanzó su máximo desarrollo, con cuatro molinos harineros y una almazara. Estas instalaciones estuvieron estrechamente vinculadas al aprovechamiento de las aguas del río Almanzora y de su red de acequias, cimbras y conducciones, y constituyeron elementos fundamentales de la economía y del abastecimiento tradicional de la población.

Sin embargo, el estado actual de los inmuebles vinculados a estas actividades es muy deficiente. El molino de Padules desapareció a comienzos del siglo XX, mientras que los de Chaulena y el Gadil fueron demolidos en época reciente. En la actualidad, el único edificio de un antiguo molino hidráulico que se conserva en su totalidad es el del Puntal, aunque presenta importantes transformaciones en su morfología. La pérdida de estos inmuebles pone de manifiesto la fragilidad de este patrimonio y la necesidad de documentar y proteger los vestigios que aún permanecen.

Especialmente significativa resulta la desaparición de la almazara del Tío Azor, que conservaba parte de sus elementos y maquinaria y presentaba, por ello, un elevado potencial para su conservación y puesta en valor. Su mantenimiento habría ofrecido la posibilidad de crear en Armuña de Almanzora un espacio museístico de carácter etnográfico dedicado a la molinería y a la producción tradicional de aceite, conservando además la instalación en su emplazamiento original. Esta alternativa habría permitido una interpretación más directa del patrimonio molinero local y constituido una oportunidad para reforzar la difusión de su historia.

La investigación demuestra, asimismo, la importancia de combinar documentación histórica, cartografía, fotografía aérea, trabajo de campo y memoria oral para reconstruir unas instalaciones que en buena parte han desaparecido. La ausencia de estudios previos que hayan abordado de forma conjunta y exhaustiva la evolución de los molinos y almazaras del municipio convierte este trabajo en una aportación a la historiografía de la Edad Contemporánea de Armuña de Almanzora. Su principal objetivo es contribuir a documentar y preservar la memoria de estas actividades y poner de manifiesto la necesidad de conservar y valorar los vestigios que todavía subsisten.

Bibliografía, webgrafía y fuentes orales 

  • ANUARIO DEL COMERCIO, DE LA INDUSTRIA, DE LA MAGISTRATURA Y DE LA ADMINISTRACIÓN (1885). Carlos Bailly-Baillière (ed.).
  • ANUARIO DEL COMERCIO, DE LA INDUSTRIA, DE LA MAGISTRATURA Y DE LA ADMINISTRACIÓN (1894). Bailly-Baillière e hijos (ed.).
  • ANUARIO DEL COMERCIO, DE LA INDUSTRIA, DE LA MAGISTRATURA Y DE LA ADMINISTRACIÓN (1903). Bailly-Baillière e hijos (ed.).
  • ANUARIO DEL COMERCIO, DE LA INDUSTRIA, DE LA MAGISTRATURA Y DE LA ADMINISTRACIÓN (1906). Bailly-Baillière e hijos (ed.).
  • ANUARIO REGIONAL DESCRIPTIVO, INFORMATIVO Y SELECCIONADO DE LA INDUSTRIA, COMERCIO, AGRICULTURA, PROFESIONES, ARTE Y TURISMO DE LA REGIÓN DE ANDALUCÍA Y NORTE ESPAÑOL DE ÁFRICA (1932). Anuarios Regionales de España (Madrid).
  • ARCHIVO DE LA REAL CHANCILLERÍA DE GRANADA (1571-1584): Libro de Apeo y Repartimiento de la villa de Armuña.
  • ARCHIVO HISTÓRICO PROVINCIAL DE ALMERÍA (1751-1758): Respuestas particulares del Catastro de Ensenada de Armuña.
  • ARCHIVO HISTÓRICO PROVINCIAL DE ALMERÍA (1752): Respuestas particulares del Catastro de Ensenada de Purchena.
  • ARCHIVO HISTÓRICO PROVINCIAL DE ALMERÍA (1924): Padrón de Cédulas Personales de Armuña de Almanzora.
  • ARCHIVO HISTÓRICO PROVINCIAL DE GRANADA (1751): Autos, respuestas generales y estados del Catastro de Ensenada de Armuña.
  • ARCHIVO HISTÓRICO PROVINCIAL DE GRANADA (1752): Autos, respuestas generales y estados del Catastro de Ensenada de Purchena.
  • AYUNTAMIENTO DE ALMERÍA (patr.) (1925): Anuario de Almería (capital y provincia). E. Lacoste.
  • BOLETÍN OFICIAL DEL ESTADO (1959): 16 de mayo de 1959, página 7159.
  • BOLETÍN OFICIAL DE LA PROVINCIA DE ALMERÍA (1917): 24 de abril de 1917, página 3.
  • DE ESCURDIA, J. (1869): Proyecto de carretera de tercer orden de Baza a Huércal Overa por Purchena. Trozo 3º. Hoja nº 1. Sección 1ª. Plano a escala 1:5000. Archivo de la Delegación de la Consejería de Obras Públicas de Almería, sección Carreteras, legajo 2652.
  • DEL BAS GUERRERO, B. (1980): Filmación de Armuña de Almanzora en Super 8 grabada en enero de 1980. En este documento audiovisual se puede ver durante unos segundos el molino de Chaulena. Archivo de José Antonio Tortosa López. 
  • ENCINAS ENCINAS, M. (2012): Entrevista oral realizada por José Antonio Serrano Navarro a María Encinas Encinas "María Laras" en Armuña de Almanzora. Año 2012.
  • FÉDÉRATION FRANÇAISE DES ASSOCIATIONS DE SAUVEGARDE DES MOULINS (s./f.): Les meuliers de la Ferté-sous-Jouarre. En Moulins de France. Revue de la Fédération Française des Associations de Sauvegarde des Moulins. Sin fecha. Consultado el día 6 de noviembre de 2021 en http://moulinsdefrance.free.fr/pages/3tr02n51t6.htm
  • GALO ENCINAS, Mª L. (2026): Entrevista oral realizada por José Antonio Serrano Navarro a María Luisa Galo Encinas en Armuña de Almanzora. 8 de julio de 2026.
  • GARRIDO JORQUERA, I. (2017): Historia general de la villa de Bacares. Antequera. GBG Editora.
  • INSTITUTO DE ESTADÍSTICA Y CARTOGRAFÍA DE ANDALUCÍA (1980): Ortofotografías del Vuelo Andalucía 1980-1982 a escala 1:25000. 14 de agosto de 1980.
  • INSTITUTO GEOGRÁFICO Y ESTADÍSTICO (1897): Bosquejos planimétricos mandados formar por la ley de 24 de agosto y el Real Decreto de 29 de diciembre de 1896. Provincia de Almería. 3ª Brigada. Término municipal de Armuña. Plano a escala 1:25000.
  • INSTITUTO GEOGRÁFICO Y ESTADÍSTICO (1931): Mapa a escala 1:50000. Hoja 995 (Cantoria).
  • INSTITUTO NACIONAL DE ESTADÍSTICA (1965): Reseña estadística de la provincia de Almería. Madrid.
  • MADOZ, P. (1845): Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de ultramar. Madrid.
  • MARTÍNEZ GALLEGO, P. (2020): Entrevista oral realizada por José Antonio Serrano Navarro a Placidia Martínez Gallego en Armuña de Almanzora. 4 de agosto de 2020.
  • NAVARRO ENCINAS, E. R. (2021): Conversación mantenida entre José Antonio Serrano Navarro y Emilio Ramón Navarro Encinas sobre los molinos de Armuña. 7 de noviembre de 2021.
  • RECHE MARTÍNEZ, F. (2026): Entrevista oral realizada por José Antonio Serrano Navarro a Francisco Reche Martínez en Armuña de Almanzora. 13 de mayo de 2026.
  • RIVADENEYRA (ed.) (1929): Anuario industrial y artístico de España 1929. Madrid. Ribadeneyra.
  • RIVADENEYRA (ed.) (1931): Anuario industrial y artístico de España 1931. Madrid. Ribadeneyra.
  • RIVADENEYRA (ed.) (1934): Anuario industrial y artístico de España 1933-4. Madrid. Rivadeneyra.
  • RIERA SOMALICH, E. (1911): Anuario-Riera general y exclusivo de España. Tomo I. Barcelona. Centro de Propaganda Mercantil.
  • TORREBLANCA MARTÍNEZ, J. (coord.) et alii (2005): Armuña de Almanzora. Una mirada plural. Ayuntamiento de Armuña de Almanzora.
  • VINCENT, B. (1989): La société chrétienne almeriense et les systèmes hydrauliques. Quelques propositions de travail. En I Coloquio de Historia y Medio Físico. El agua en zonas áridas: arqueología e historia. Instituto de Estudios Almerienses, pp. XCV - CIX.
  • YÉLAMOS GONZÁLEZ, C. (2020): Entrevista oral realizada por José Antonio Serrano Navarro a Carmen Yélamos González en Armuña de Almanzora. 4 de agosto de 2020.
  • Fotografías aéreas del Vuelo Americano Serie A (1946).
  • Fotografías aéreas del Vuelo Americano Serie B (1956).
  • Fotografías aéreas del Vuelo Interministerial (1977).
  • Fotografías aéreas del Vuelo Nacional (1985).
  • Fotografías aéreas del Vuelo SIGPAC (1997-2003).
Créditos fotográficos
  • [FOTOGRAFÍAS 1, 2, 4 A 14 Y 16 A 22]: Archivo Gráfico de la SEHMNE / José Antonio Serrano Navarro.
  • [FOTOGRAFÍA 3]: Detalle de la planimetría de Armuña realizada por el Instituto Geográfico y Estadístico en 1897.
  • [FOTOGRAFÍA 15]: Bienvenido del Bas Guerrero.

Un artículo de José Antonio Serrano Navarro


En memoria de María Navarro Encinas en el
séptimo aniversario de su fallecimiento
ÚLTIMA EDICIÓN DE LA ENTRADA - 8 de octubre de 2026

martes, 16 de junio de 2020

Circular nº 3 de 2020 de la Sociedad de Estudios Históricos "María Navarro Encinas"

Circular nº 3 de 2020

Restablecimiento de la circulación de expediciones de la Sociedad de Estudios Históricos "María Navarro Encinas" (Continuación)

A partir del próximo 20 de junio queda oficialmente reanudada la circulación de expediciones ciclistas de la entidad que suscribe este comunicado en los siguientes itinerarios:

Expediciones interprovinciales

Armuña - Estación de Hijate (Caniles)
Armuña - Valcabra (Caniles)
Armuña - Valcabra - Baza
Armuña - Caniles
Armuña - Baza

Continuarán suspendidas hasta nuevo aviso las expediciones ciclistas del área metropolitana de Granada, tal y como se puso en conocimiento del público en la anterior circular.

Lo que se pone en conocimiento del público, al cual mantendremos informado de cualquier novedad.

Armuña de Almanzora, a 16 de junio de 2020.

Firmado: La Junta Directiva de la SEHMNE.

sábado, 30 de mayo de 2020

El Centro de Estudios Históricos del Ferrocarril Español recupera un tractor de maniobras de la serie 303 de RENFE


El Centro de Estudios Históricos del Ferrocarril Español (CEHFE) ha protagonizado otra exitosa operación de rescate de una locomotora para su preservación y puesta en funcionamiento. Tras la recuperación de los tractores diésel de maniobras 305-003-6 (ex. 10503) y 304-063-1 (ex. 10463), ambos pertenecientes al antiguo parque de material motor de la Red Nacional de los Ferrocarriles Españoles y los cuales se encuentran en la actualidad en estado de marcha (y ambos en Martorell), la entidad ha decidido aumentar su familia de locomotoras mediante la inclusión en la misma del 303-187-9 (ex. 11387) en el marco de las políticas que viene desarrollando últimamente en cuanto a preservación patrimonial respecta.



Imágenes del traslado de la locomotora 303-187-9

El tractor de maniobras recuperado, incluido dentro de la extensa serie 303 de la Red Nacional de los Ferrocarriles Españoles (ex. 10300, 11300 y 12300), fue fabricado por Babcock & Wilcox en 1965 con el número de fábrica 874 y se encontraba en Linares (Jaén), municipio en donde realizaba maniobras en sus tiempos de servicio en la estación de Linares-Baeza.

Tras permanecer apartado en las vías de la empresa Azucareras Reunidas de Jaén (ENIRA), el tractor fue trasladado a Martorell en una operación logística llevada a cabo entre los días 26 y 28 de mayo de 2020 no exenta de dificultades, puesto que para llegar a la nave del Centro de Estudios Históricos del Ferrocarril Español tuvieron que pasar por calles bastante estrechas realizando complejas maniobras e incluso hubo que cortar el tráfico.




El paso por las calles de Martorell fue muy complicado debido a la poca anchura de estas vías...


... pero, gracias a la pericia del camionero y a una planificación perfecta, 
la locomotora llegó a salvo a su nuevo lugar de residencia donde convivirá, 
entre otros vehículos históricos, con el tractor 304-063-1 (ex. 10463)

A su llegada a Martorell se le realizó una limpieza superficial con agua a presión que no hizo otra cosa que poner en evidencia el excelente estado de conservación en el que se encontraba el vehículo. Gracias a los cuidados que recibió en el pasado y a los que recibirá próximamente, la puesta en marcha de este histórico tractor de maniobras será inminente.



El estado de conservación de la locomotora es inmejorable

Créditos fotográficos
  • [FOTOGRAFÍAS]: Archivo del Centro de Estudios Históricos del Ferrocarril Español (CEHFE).


lunes, 25 de mayo de 2020

Circular nº 2 de 2020 de la Sociedad de Estudios Históricos "María Navarro Encinas"

Circular nº 2 de 2020

Restablecimiento de la circulación de expediciones de la Sociedad de Estudios Históricos "María Navarro Encinas"

A partir de hoy queda oficialmente restablecida la circulación de expediciones de la Sociedad de Estudios Históricos "María Navarro Encinas", tanto ciclistas como a pie, por la zona del Valle del Almanzora (expediciones ciclistas) y por toda la provincia de Almería (a pie) debido al paso de la citada provincia a la Fase II de la desescalada del coronavirus.

Las expediciones ciclistas circularán por los siguientes itinerarios:

Expediciones de cercanías

Armuña - Tíjola
Armuña - Purchena
Armuña - Cuesta Blanca (Purchena)
Armuña - Lúcar
Armuña - Somontín
Armuña - Urrácal
Armuña - Sierro
Armuña - La Silveria (Purchena)
Armuña - Suflí
Armuña - Bayarque
Armuña - Los Canos (Serón)
Armuña - Serón
Armuña - El Higueral (Tíjola)
Armuña - El Higueral - Serón
Armuña - Pozo de la Ventilla (Tíjola)
Armuña - Poveda (Lúcar)
Armuña - Cela (Lúcar)

Expediciones de media distancia

Armuña - Olula del Río
Armuña - Fines
Armuña - Cantoria
Armuña - Bacares
Armuña - Puerto de Lúcar
Armuña - Fuencaliente (Serón)
Armuña - Tetica Nímar (Bacares)
Armuña - El Valle (Serón)
Armuña - El Aljibe (Serón)
Armuña - Campillo de Purchena
Armuña - El Layón (Bayarque)
Armuña - La Mojonera (Bacares)
Armuña - Alcóntar
Armuña - El Hijate (Alcóntar)

Expediciones de larga distancia

Armuña - Las Menas (Serón)
Armuña - Collado Ramal - Las Menas - Serón
Armuña - Serón - Las Menas - Collado Ramal
Armuña - Almanzora (Cantoria)
Armuña - Albox
Armuña - Arboleas

Expediciones ciclistas que continuarán suspendidas hasta la Fase III de la desescalada de la COVID-19:

Expediciones interprovinciales

Armuña - Estación de Hijate (Caniles)
Armuña - Valcabra (Caniles)
Armuña - Valcabra - Baza
Armuña - Caniles
Armuña - Baza

Expediciones ciclistas que continuarán suspendidas hasta nuevo aviso:

Expediciones del área metropolitana de Granada

Granada - Maracena
Granada - Albolote
Granada - Pulianas
Granada - Peligros
Granada - Pantano de Cubillas
Granada - Cortijo del Canal
Granada - Vegas del Genil
Granada - El Fargue
Granada - Cenes de la Vega
Granada - Pinos Genil
Granada - Huétor Vega - Cájar
Granada - La Zubia
Granada - Churriana de la Vega
Granada - Jun
Granada - Armilla

Lo que se pone en conocimiento del público, al cual mantendremos informado de cualquier novedad.

Armuña de Almanzora, a 25 de mayo de 2020.

Firmado: La Junta Directiva de la SEHMNE.

jueves, 2 de abril de 2020

El impacto de la Guerra Civil en el material de explotación de la Compañía del Ferrocarril de Lorca a Baza y Águilas


El periodo de la Guerra Civil en la historiografía ferroviaria española suele ser una etapa poco estudiada de la historia de las antiguas compañías y de las que menos datos tenemos, especialmente en el caso de las empresas ferroviarias de pequeña entidad como la Compañía del Ferrocarril de Lorca a Baza y Águilas. Si bien conocemos sobre todo aspectos generales de la repercusión del conflicto bélico en los ferrocarriles españoles (especialmente de las grandes compañías), pocas veces se habla de ciertos detalles en profundidad, como por ejemplo de cómo repercutió la guerra en el material con el que se formaban los trenes de estas compañías anteriores a la Red Nacional de los Ferrocarriles Españoles que antaño rodaron por las vías peninsulares. 

La constante labor de recuperación de documentación histórica llevada a cabo por el Centro de Estudios Históricos del Ferrocarril Español (CEHFE) desde sus inicios ha permitido que se preserven escritos de tal valor que de otro modo habrían terminado perdiéndose con las consecuente producción de lagunas de información que ello conllevaría. Entre los documentos custodiados por la entidad, se encuentra un legajo que, gracias a que en su momento fue recuperado, nos muestra con todo grado de detalle el impacto de la contienda en el material de explotación de The Great Southern of Spain Railway Co. Ltd., así como otros aspectos de gran importancia que se muestran por primera vez en el presente artículo historiográfico. 

Síntesis histórica de la Compañía del Ferrocarril de Lorca a Baza y Águilas desde la inauguración completa de la línea hasta el estallido de la Guerra Civil

El día 16 de diciembre de 1894 la compañía británica The Great Southern of Spain Railway Co. Ltd. inauguró la última sección de la línea de Lorca a Baza y Águilas, el tramo comprendido entre las estaciones de Serón y Baza. Originalmente, la concesión de la línea férrea entre Murcia y Granada en su tramo Lorca-Granada fue transferida a la empresa mencionada, pero ésta fue incapaz de financiar las obras de todo el trayecto y terminaría quedándose únicamente con el ferrocarril de Lorca a Baza y Águilas (Gómez Martínez y Coves Navarro, 2000: 143).

Los inicios de la explotación de la línea férrea fueron muy duros. El ferrocarril atravesaba una región muy pobre, lo que, unido a unas condiciones de explotación precarias y la escasez generalizada de tráfico, llevó a The Great Southern of Spain Railway Co. Ltd. al borde de la quiebra (Gómez Martínez y Coves Navarro, 2000: 149). Esto quedó reflejado en las cuentas de la compañía, mostrando éstas unos resultados brutos de explotación negativos desde 1897 (De la Torre, 1897: 139; De la Torre, 1898: 123; De la Torre, 1899: 123; De la Torre, 1902: 128bis; De la Torre, 1904: 128bis; De la Torre, 1905: 136-137; De la Torre, 1906: 142-143; De la Torre, 1907: 212-213; De la Torre, 1908: 216-217).


Tren pasando por el puente metálico de la rambla de Albox (1898)

Durante la etapa en la que Gustavo Gillman dirigió la Compañía del Ferrocarril de Lorca a Baza y Águilas (1897-1911), la cual es contemporánea al boom minero del Valle del Almanzora, se realizaron grandes inversiones en infraestructuras de la línea, construyéndose en esta época los cargaderos de Algaida (Tíjola), El Tesorero y la estación de Serón, así como una buena parte del cable aéreo para bajar el mineral de hierro de los yacimientos de Serón y Bacares a la vía férrea, entre otras obras importantes. Asimismo, asistimos al aumento del material de explotación de la empresa, adquiriéndose nuevas locomotoras y material remolcado necesarios por el aumento del tráfico de la línea (Gómez Martínez y Coves Navarro, 2000: 149-150). Si bien la situación financiera de The Great Southern of Spain Railway Co. Ltd. seguía siendo mala en este periodo, a partir de 1910 se produciría una tímida recuperación de los resultados de la explotación que duraría hasta la crisis energética de la Primera Guerra Mundial (Gris Martínez, 2000: 313). En palabras de José Antonio Gómez y José Vicente Coves, la puesta en marcha de los cotos mencionados (y, en general, la etapa Gillman de la historia de la compañía ferroviaria) “supuso para el ferrocarril un cambio radical pues en poco tiempo pasó de ser una lánguida línea de carácter marcadamente local a convertirse en un activo ferrocarril esencialmente industrial” (Gómez Martínez y Coves Navarro, 2000: 149).


Estación de Águilas a principios del siglo XX

Tras la partida de Gustavo Gillman y el efímero periodo directivo de Mr. Ambrose P. S. Jones, en 1913 asciende a la dirección de The Great Southern of Spain Co. Ltd. quien fuera el  subdirector de la empresa durante el periodo Gillman: George Lee Boag. En los primeros tiempos de su mandato, la situación financiera de la compañía era buena, pero con el estallido de la Primera Guerra Mundial, junto al inicio de la crisis energética producida por el conflicto bélico, la situación cambiaría drásticamente (Gómez Martínez y Coves Navarro, 2000: 151).

El cierre de los mercados internacionales por la guerra, con el consecuente aumento de los precios de los materiales necesarios para la explotación de las líneas férreas (destacando el caso del carbón), supuso un duro golpe para la Compañía del Ferrocarril de Lorca a Baza y Águilas. La empresa, para hacer frente a la situación, se vio obligada a modificar sus tarifas, medida que no estuvo exenta de polémica. La situación llegó a tal extremo que la compañía británica tuvo que suprimir trenes (El Boletín, 1917: 97; El Boletín, 1917a: 121) y vendió las locomotoras piloto de la serie 100 (Gómez Martínez y Coves Navarro, 2000: 166-168). Las penurias de esta crisis afectaron sobremanera a los empleados de la empresa ferroviaria, quienes tenían dificultades para adquirir los bienes de primera necesidad para poder subsistir. La compañía aumentó el sueldo de los ferroviarios un 10% y les concedió una paga extraordinaria, auxilio pecuniario que se llevó a cabo en enero de 1918 (El Boletín, 1918: 3) pero que no fue suficiente para paliar la grave crisis (El Boletín, 1918a: 97-98). The Great Southern of Spain Railway Co. Ltd. estaba entre la espada y la pared, enfrentándose a un montón de cargas financieras de diversa índole. Pero cuando todo parecía estar condenado al cataclismo, en 1922 la compañía británica comenzó a recuperarse gracias a los auxilios del Estado (Gómez Martínez y Coves Navarro, 2000: 151-152) y la mejora de los mercados de destino del mineral de hierro (Gris Martínez, 2000: 315).


Vista general del puerto de Águilas

Como se ha indicado anteriormente, durante la década de los años veinte mejoran los mercados de destino del mineral de hierro, produciéndose con ello la paulatina recuperación económica de la Compañía del Ferrocarril de Lorca a Baza y Águilas. En líneas generales, el tráfico de viajeros durante la primera mitad de la década se caracteriza por mostrar una tendencia creciente, mientras que en la segunda mitad de la misma ocurre lo contrario (Gris Martínez, 2000: 217). El tráfico general de mercancías tiende también a crecer en los años veinte (Gris Martínez, 2000: 222), aunque en el caso del mineral de hierro el tráfico presenta altibajos (crecimiento entre 1921 y 1926, descenso entre 1926 y 1927 y recuperación entre 1927 y 1929) (Gris Martínez, 2000: 179-181).

La década de los años treinta estuvo marcada por la depresión. Desde 1930 hasta el estallido de la Guerra Civil, asistimos a la disminución generalizada del tráfico de la línea de Lorca a Baza y Águilas con la consecuente crisis financiera de The Great Southern of Spain Railway Co. Ltd., la cual llega a un punto de no retorno (Gris Martínez, 2000: 217; ibídem, 2000: 222). Desde 1935 la situación de la compañía ferroviaria es bastante crítica: cesa el tráfico de mineral de hierro, la empresa se retrasa en el pago de los sueldos a los ferroviarios y se consolida la ruina económica de la compañía británica (Gris Martínez, 2000: 318-323).

La Guerra Civil y la posguerra serían la sentencia definitiva de muerte de la Compañía del Ferrocarril de Lorca a Baza y Águilas, tal y como veremos a continuación.

La línea de Lorca a Baza y Águilas durante la Guerra Civil

En esta difícil coyuntura económica se produjo la sublevación militar contra el gobierno de la Segunda República, cuyo fracaso parcial condujo a la Guerra Civil. Cuando se conoció la noticia del alzamiento, ésta fue transmitida por telégrafo a todas las dependencias ferroviarias de la línea de Lorca a Baza y Águilas (Gómez Martínez y Coves Navarro, 2000: 152).

El día 18 de julio de 1936 el tráfico en la línea fue idéntico al de 1935, reduciéndose éste a cuatro circulaciones en la línea general de Lorca a Baza y a cuatro circulaciones en el ramal de Almendricos a Águilas (dos de viajeros y dos de mercancías en ambos casos). Discrecionalmente, circularon 12 trenes de mineral al mes (CEHFE, The Great Southern of Spain Railway Co. Ltd., 1939). Curiosamente, si comparamos el tráfico de 1935 con el de 1929, podemos apreciar una notable disminución de las circulaciones de trenes de mineral de hierro producida por la situación de los mercados de dicha materia prima en ese periodo (Gris Martínez, 2000: 181).

Unos días después de la sublevación militar, se creó el Comité de Control de Águilas, ente que se hizo cargo de la incautación y la explotación de la vía férrea mencionada anteriormente. Éste, junto a los otros existentes en la zona republicana, formó parte de la Red Nacional de Ferrocarriles. Según José Antonio Gómez y José Vicente Coves, “el objetivo fundamental del nuevo organismo era la formación de la llamada Red única que incluyera a todos los ferrocarriles españoles para simplificar los servicios y unificar los criterios. Con ello se pretendía optimizar la organización y la explotación así como obtener mayores rendimientos con vistas a detener, con los medios del ferrocarril, la ofensiva franquista”. Asimismo, estos investigadores exponen el deseo de la Red Nacional de Ferrocarriles de hacer desaparecer el recuerdo de las antiguas compañías ferroviarias, a las cuales parecía interesarles más los aspectos económicos que los problemas del conflicto bélico (Gómez Martínez y Coves Navarro, 2000: 152-153).

Cabe destacar, a modo de curiosidad, la habilitación de dos trenes blindados en los talleres de Águilas. Estas composiciones actuaron en Valsequillo, Villanueva de la Serena, la zona del Levante y Cataluña, volviendo a tierras murcianas tras la finalización de la contienda y siendo posteriormente desguazadas (Gómez Martínez y Coves Navarro, 2000: 153-154).

El impacto del conflicto bélico en el material de explotación de la Compañía del Ferrocarril de Lorca a Baza y Águilas

La Guerra Civil y los primeros años de la posguerra pasaron factura a una, ya de por sí, maltrecha Compañía del Ferrocarril de Lorca a Baza y Águilas. La vía férrea sufrió daños por el conflicto bélico y se hallaba en un deplorable estado, así como el material de explotación de la compañía británica, cuya situación veremos a continuación.

El día 18 de julio de 1936, The Great Southern of Spain Railway Co. Ltd. poseía un total de 28 locomotoras (25 de rodaje 1-3-0 y 3 de rodaje 1-8-0). De las 28 máquinas, 15 se hallaban prestando servicio (12 de ellas en buen estado y las otras 3 en un estado aceptable), 4 estaban en mal estado (aunque prestaban servicio de manera ocasional), 5 se encontraban en reparación en los talleres de Águilas (4 en reparación general y 1 en pequeña reparación) y 4 estaban retiradas del servicio por encontrarse inútiles. Cuando terminó la guerra, sólo 8 de las 28 locomotoras prestaban servicio regular (3 en buen estado y 5 en condiciones aceptables), aunque había otras 3 máquinas que prestaban servicio en casos precisos debido al mal estado en el que se encontraban. Una locomotora de rodaje 1-3-0 se encontraba en tierras jienenses desde enero de 1937 y las 16 restantes se hallaban inútiles y esperando reparación (CEHFE, The Great Southern of Spain Railway Co. Ltd., 1939).


Tolvas para transporte de mineral en los talleres de Águilas


Locomotora de rodaje 1-8-0 de la Compañía del Ferrocarril de Lorca a Baza
y Águilas al frente de un tren de mineral de hierro en la estación de Jaravía

Dado el impacto de la Guerra Civil en las vecinas compañías ferroviarias (las que explotaban las líneas de Alcantarilla a Lorca y Baza a Guadix), la Compañía del Ferrocarril de Lorca a Baza y Águilas tuvo que hacerse cargo de la tracción de los trenes entre Alcantarilla y Guadix ante la imposibilidad de las empresas ferroviarias mencionadas para llevar a cabo tal tarea por la falta de material de tracción. Asimismo, The Great Southern of Spain Railway Co. Ltd. también tenía que enfrentarse a las dificultades surgidas a la hora de reparar las 16 locomotoras inútiles: el primero de estos retos fue el volver a montar en las naves de los talleres las máquinas herramientas que fueron desmontadas y trasladadas al interior de un túnel para construir material de guerra. Una vez trasladada y montada la maquinaria en su lugar original, todo dependería de la disponibilidad de los materiales necesarios para reparar las locomotoras (CEHFE, The Great Southern of Spain Railway Co. Ltd., 1939).

En cuanto a la situación del material móvil respecta, la contienda perjudicó especialmente a los coches y furgones de viajeros: de 58 vehículos existentes de ese tipo, sólo había 13 en servicio (11 carruajes y 2 furgones de equipajes). El resto del material, o bien se hallaba pendiente de reparación, o bien había sido reutilizado para otros usos, aunque cabe señalar que 3 de estos vehículos se encontraban en líneas ajenas a la Compañía del Ferrocarril de Lorca a Baza y Águilas (CEHFE, The Great Southern of Spain Railway Co. Ltd., 1940). El material remolcado de mercancías y los vagones especiales salieron mejor parados del conflicto bélico, quedando en servicio 268 de los 323 vagones de mercancías existentes. De 176 vagones especiales, 169 se hallaban en servicio, salvo una tolva de acero de la serie X y 6 tolvas de la serie W (destinadas al transporte de mineral de hierro) que fueron blindadas para formar parte de las dos composiciones de trenes blindados de las que hemos hablado en el anterior epígrafe (CEHFE, The Great Southern of Spain Railway Co. Ltd., 1940).

Epílogo. El camino hacia la nacionalización

Finalmente, la Compañía del Ferrocarril de Lorca a Baza y Águilas no pudo hacer frente a las importantes reparaciones que necesitaba su material de explotación. En abril de 1939, el Ingeniero Mecánico de la compañía británica manifestó en el informe que realizó sobre el tráfico y la situación de las locomotoras de la empresa que con los medios con los que contaba The Great Southern of Spain Railway Co. Ltd. podrían repararse 12 locomotoras en un año, contando en un futuro con 20 máquinas para realizar los servicios de la línea (CEHFE, The Great Southern of Spain Railway Co. Ltd., 1939). En enero de 1940, no sólo no se habían reparado las máquinas, sino que el número de locomotoras en servicio era menor (de 11 locomotoras en condiciones de realizar algún tipo de servicio, ya fuera ocasional o regular, en abril de 1939 a 8 en enero de 1940) (CEHFE, The Great Southern of Spain Railway Co. Ltd., 1940). Las máquinas en espera de reparación permanecían apartadas en las vías de los talleres aguileños y el trabajo se le acumulaba a los ferroviarios de la compañía inglesa, quienes estaban desbordados con esta crítica situación. El material móvil permanecía en las mismas condiciones que al finalizar la guerra dada la delicada situación de The Great Southern of Spain Railway Co. Ltd. (CEHFE, The Great Southern of Spain Railway Co. Ltd., 1940a). La compañía no sólo estaba arruinada a nivel económico, sino que también era incapaz de reparar su material de explotación debido a la carencia de los materiales necesarios para llevar a cabo tal empresa y los retrasos a la hora de iniciarse estos trabajos (recordemos que tuvieron que recuperar la normalidad en los talleres de Águilas mediante la recuperación, traslado y posterior ensamblaje en su sitio de origen de la maquinaria de los mismos). El colapso de la Compañía del Ferrocarril de Lorca a Baza y Águilas era ya una realidad.

Según José Antonio Gómez y José Vicente Coves, “antes de llevarse a cabo la nacionalización se llegó a una solución de compromiso que consistía en la creación de una serie de Consejos mixtos en los cuales participaban las antiguas compañías y el Estado. A partir de este momento, la intervención estatal sería decisiva en todos los terrenos, tanto en lo que se refiere a la reconstrucción de los daños de guerra como en lo relativo a la explotación de los ferrocarriles” (Gómez Martínez y Coves Navarro, 2000: 154).

La historia de la Compañía del Ferrocarril de Lorca a Baza y Águilas finaliza con la inclusión de sus líneas férreas y su material de explotación en la Red Nacional de los Ferrocarriles Españoles (RENFE), creada en enero de 1941, y la desaparición definitiva de The Great Southern of Spain Railway Co. Ltd en tierras inglesas, acaecida el día 4 de febrero de 1955 (Grima Cervantes y Gillman Mellado, 2010: 75; International Stock Exchange, 1990: 217).

Bibliografía
  • DE LA TORRE, E. (1893): Anuario de los ferrocarriles españoles. Madrid. Imprenta del Indicador Oficial de los Caminos de Hierro. Biblioteca Nacional de España.
  • DE LA TORRE, E. (1895): Anuario de los ferrocarriles españoles. Madrid. Establecimiento Tipográfico de J. Rodríguez. Biblioteca Nacional de España.
  • DE LA TORRE, E. (1897): Anuario de los ferrocarriles españoles. Madrid. Carrión Hermanos Impresores. Biblioteca Nacional de España.
  • DE LA TORRE, E. (1898): Anuario de los ferrocarriles españoles. Madrid. Imprenta Central de los Ferrocarriles. Biblioteca Nacional de España.
  • DE LA TORRE, E. (1899): Anuario de los ferrocarriles españoles. Madrid. Imprenta Central de los Ferrocarriles. Biblioteca Nacional de España.
  • DE LA TORRE, E. (1902): Anuario de los ferrocarriles españoles. Madrid. Imprenta Central de los Ferrocarriles. Biblioteca Nacional de España.
  • DE LA TORRE, E. (1904): Anuario de los ferrocarriles españoles. Madrid. Imprenta Central de los Ferrocarriles. Biblioteca Nacional de España.
  • DE LA TORRE, E. (1905): Anuario de los ferrocarriles españoles. Madrid. Imprenta Central de los Ferrocarriles. Biblioteca Nacional de España.
  • DE LA TORRE, E. (1906): Anuario de los ferrocarriles españoles. Madrid. Imprenta Central de los Ferrocarriles. Biblioteca Nacional de España.
  • DE LA TORRE, E. (1907): Anuario de los ferrocarriles españoles. Valencia. Imprenta Federico Domenech. Biblioteca Nacional de España.
  • DE LA TORRE, E. (1908): Anuario de los ferrocarriles españoles. Valencia. Imprenta Federico Domenech. Biblioteca Nacional de España.
  • EL BOLETÍN (1917). Tomo I, número 9 (septiembre de 1917). Página 97.
  • EL BOLETÍN (1917a). Tomo I, número 11 (noviembre de 1917). Página 121.
  • EL BOLETÍN (1918). Tomo II, número 1 (enero de 1918). Página 3.
  • EL BOLETÍN (1918a). Tomo II, número 8 (agosto de 1918). Páginas 97-98.
  • GÓMEZ MARTÍNEZ, J.A. y COVES NAVARRO, J.V. (2000): Trenes, cables y minas de Almería. Almería. Instituto de Estudios Almerienses.
  • GRIMA CERVANTES, J. y GILLMAN MELLADO, J.R. (2010): Almería Insólita. El legado fotográfico de Gustavo Gillman (1889-1922). Almería. Arráez Editores.
  • GRIS MARTÍNEZ, J. (2000): The Great Southern of Spain Railway Company Limited (1887-1936). Ferrocarriles de Lorca a Baza y Águilas. Águilas. Asociación de Amigos del Ferrocarril "El Labradorcico".
  • INTERNATIONAL STOCK EXCHANGE (1990): Register of defunct companies. Londres. Macmillan Publishers Limited.
  • THE GREAT SOUTHERN OF SPAIN RAILWAY CO. LTD. (1939): Informe sobre el tráfico y la situación de las locomotoras. Archivo Histórico del Centro de Estudios Históricos del Ferrocarril Español (CEHFE).
  • THE GREAT SOUTHERN OF SPAIN RAILWAY CO. LTD. (1940): Informe sobre las características y la situación del material de explotación. Archivo Histórico del Centro de Estudios Históricos del Ferrocarril Español (CEHFE).
  • THE GREAT SOUTHERN OF SPAIN RAILWAY CO. LTD. (1940a): Informe sobre las características y la situación de las locomotoras. Archivo Histórico del Centro de Estudios Históricos del Ferrocarril Español (CEHFE).
Créditos fotográficos
  • [FOTOGRAFÍAS 1, 4 Y 5]: Gustavo Gillman Bovet / Archivo General de la Región de Murcia.
  • [FOTOGRAFÍA 2]: Gustavo Gillman Bovet / Procedente de la página 207 de GRIMA CERVANTES, J. y GILLMAN MELLADO, J.R. (2010): Almería Insólita. El legado fotográfico de Gustavo Gillman (1889-1922). Almería. Arráez Editores.
  • [FOTOGRAFÍA 3]: Autor desconocido.
  • [FOTOGRAFÍA 6]: Autor desconocido / Colección de César Mohedas García.

Un artículo de José Antonio Serrano Navarro

[ÚLTIMA EDICIÓN DE LA ENTRADA: 23 de junio de 2024]

domingo, 15 de marzo de 2020

Historia general de los centros educativos de Armuña de Almanzora


Este artículo trata de la evolución de las instalaciones educativas de Armuña de Almanzora desde las escuelas unitarias hasta el Colegio Público Rural “Alto Almanzora”.

Las escuelas unitarias de niños y niñas y los maestros cortijeros. El origen de las escuelas armuñeras

Las escuelas unitarias de Armuña de Almanzora se encontraban en el edificio del ayuntamiento, situado en la Plaza de la Constitución de 1978 (en tiempos de la dictadura franquista llamada Plaza del Generalísimo) y a ellas iban los niños y niñas con edades comprendidas entre los 6 y los 14 años (Torreblanca Martínez et alii, 2005: 20).

Asimismo, se tiene constancia de la existencia en 1922 de una casa escuela Mixta de niños en el número 25 de la calle Nueva (actual calle Maestro Arenas) (Boletín Oficial de la Provincia de Almería, 1923: 3).


Sello de la escuela unitaria de niños de Armuña de Almanzora

Además de estas escuelas, en Armuña y en toda la Comarca del Almanzora existía otro tipo de enseñanza no oficial dirigida especialmente a los niños y niñas residentes en los cortijos y que se dedicaban a realizar las labores del campo: los denominados “maestros ambulantes” o “maestros cortijeros”. Según los autores de Armuña de Almanzora: una mirada plural, esta enseñanza era realizada por personas sin el título de maestro que ejercían la profesión por vocación y necesidad e incluso pagaban a la gente de los cortijos para que sus hijos pudieran recibir una educación básica. Una prueba de ello es esta que reproducimos a continuación y que fue recogida a la hora de escribir la citada obra (Torreblanca Martínez et alii, 2005: 20):

<<Yo me crié en un cortijo y no fui nunca a la escuela. Un hombre al que llamaban Juan el Tuerto se dedicó a ir por los cortijos enseñando a los niños. Pagaba mi padre media fanega de trigo para que nos enseñara a mis hermanos y a mí>>

Los orígenes de los centros educativos en el pueblo se remontan a mediados del siglo XIX.

Madoz (1845: 579) no cita ninguna escuela en el pueblo en su diccionario.

En octubre de 1856 la escuela de Armuña se encontraba vacante con una dotación de sueldo anual de 1100 reales, 120 para casa y 180 para menaje (El Preceptor, 1856: 357).

A principios de abril de 1858 la escuela de Armuña se encontraba vacante con una dotación de sueldo anual de 1100 reales y se proveería sin oposición en mayo de ese año (Boletín Oficial de la Provincia de Almería, 1858: 4).

El 10 de abril de 1863 se sacó a concurso la escuela de niños de Armuña con una dotación de sueldo de 1100 reales (Boletín Oficial de la Provincia de Almería, 1863: 3).

En marzo de 1865 se sacó a concurso la escuela de primera enseñanza de Armuña, vacante en el distrito universitario de Granada, con una dotación de sueldo anual de 1100 reales (El profesorado de primera enseñanza del distrito universitario de Granada, 1865: 16).

En octubre de 1875 se vuelve a sacar a concurso la escuela armuñera con una dotación de 275 pesetas (La Crónica Meridional, 1875: 3).

El maestro de Armuña en 1877 era Juan Francisco Ortega y Mateos (Boletín Oficial de la Provincia de Almería, 1877).

En 1880 varios vecinos de Armuña se quejaron del maestro de la escuela pública de niños y esto se trató en la sesión celebrada por la Junta Provincial de Instrucción Pública de Almería del día 5 de mayo de ese año (La Crónica Meridional, 1880: 3).

En la sesión celebrada por la Junta Provincial de Instrucción Pública el día 5 de marzo de 1884, ésta quedó enterada de que el maestro de Armuña dio principio al uso de su licencia de 15 días el día 28 de febrero de ese año (La Crónica Meridional, 1884: 2). En la sesión que tuvo lugar 10 días después, se acordó pasar a informe del ayuntamiento de Armuña una instancia del maestro en reclamación de los alquileres del local escuela (La Crónica Meridional, 1884a: 3).

En la sesión celebrada por la Junta Provincial de Instrucción Pública de Almería el día 6 de mayo de 1884, se acordó pasar al Inspector una instancia del maestro de Armuña en reclamación de los alquileres y pasar a informe del habilitado de Purchena una instancia del maestro armuñero en queja del mismo y que detenía en su poder cantidades correspondientes al reclamante (La Crónica Meridional, 1884b: 3). El día 17 de junio de 1884, se acordó trasladar al maestro de Armuña lo informado por el habilitado de Purchena sobre su reclamación de haberes (La Crónica Meridional, 1884c: 3).

A mediados de febrero de 1888, la escuela incompleta de Armuña volvía a encontrarse vacante con una dotación de 275 pesetas (La Crónica Meridional, 1888: 3). A finales de ese mes, se acordó en la sesión de la Junta Provincial de Instrucción Pública proponer al rectorado para maestro al único aspirante que había para la mencionada escuela: José Arenas Cruz (La Crónica Meridional, 1888a: 2), quien sería finalmente nombrado maestro el día 24 de marzo de 1888 (La Crónica Meridional, 1888b: 2-3; La Crónica Meridional, 1888c: 2). El docente era uno de los pocos maestros almerienses que recibían la dotación de 625 pesetas en 1917 (La Independencia, 1917: 2). Fue ascendido el día 6 de octubre de 1919, pasando a tener un sueldo de 1500 pesetas (La Independencia, 1919: 1). Posteriormente, probablemente en la década de los años treinta del siglo XX, se le dedicó en el pueblo la Calle del Maestro Nacional Arenas (antigua calle Nueva), renombrada en tiempos de la dictadura franquista como calle Calvo Sotelo y cuya nomenclatura original volvió a recuperar en los primeros tiempos de la alcaldía de José Berruezo Padilla.

Placa de la calle Maestro Arenas. A modo de curiosidad, es la placa de denominación de una calle más antigua conservada en Armuña de Almanzora (probablemente instalada en la década de los años treinta)

La transición de las escuelas unitarias a las escuelas mixtas: la Agrupación Escolar Mixta "San Ramón Nonato" y la Escuela Mixta de Canalito

El 6 de julio de 1959, la Junta Provincial de Construcciones Escolares de Almería acuerda convocar la subasta para la adjudicación de dos escuelas y dos viviendas para maestros en Armuña de Almanzora con un presupuesto de contrata de 692833,50 pesetas y una fianza provisional de 13857,70 pesetas (Boletín Oficial de la Provincia de Almería, 1959: 1).

En 1960, tras las pertinentes gestiones y la confección del proyecto, se construyen el edificio de la Agrupación Escolar Mixta “San Ramón Nonato” (nombrada así en honor a Ramón Castilla Pérez, el gobernador civil de Almería de la época y una de las figuras clave en la materialización del proyecto) y las dos casas de los maestros que se encontraban en el solar de la actual residencia de Armuña de Almanzora (Torreblanca Martínez et alii, 2005: 21).


Fotografía aérea de los edificios de la Agrupación Escolar Mixta "San
Ramón Nonato" tomada en agosto de 1966. El edificio de la izquierda 
albergaba la escuela y los dos de la derecha eran las dos viviendas
para los maestros del grupo escolar. Cabe destacar a modo de curiosidad
que estos inmuebles fueron de los primeros construidos en la fase de expansión
hacia el sur del pueblo de Armuña de Almanzora comprendida entre los años
1956 y 2010. Los últimos edificios supervivientes del complejo escolar
de los años sesenta, las casas de los maestros, fueron demolidos en 2006
para construir la residencia del municipio, inaugurada al año siguiente

Tres años después sería inaugurada la Escuela Mixta de Canalito, a la cual acudían los niños de 7 a 14 años tanto de la pedanía armuñera como de la vecina pedanía de Cañada Lara (Tíjola) y cuyo equipamiento en el momento de su apertura era el siguiente (Torreblanca Martínez et alii, 2005: 21):
  • 12 pupitres de dos plazas cada uno.
  • El escritorio y la silla del maestro.
  • Una pizarra.
  • Una bandera de España.
  • Un crucifijo.
  • Un cuadro de la Inmaculada.
  • Un cuadro de Francisco Franco.
  • Un mapa de España.
  • Una colección de mapas de los cinco continentes.
  • Una caja de sólidos geométricos.
  • Un atlas de España.
  • Un atlas universal.
El 9 de abril de 1963 se consideró creada definitivamente la escuela de párvulos de Armuña de Almanzora (Escuela Española, 1963: 268).

La Agrupación Escolar Mixta "San Ramón Nonato" se constituyó oficialmente el día 30 de enero de 1964, quedando integradas en ésta la escuela unitaria de niños, la escuela unitaria de niñas y la de párvulos (Escuela Española, 1964: 122).

Por lo que a horarios respecta, sabemos que tanto el grupo escolar del pueblo como la escuela pedánea compartían el mismo horario a mediados de la década de los años sesenta. Este era de lunes a sábado de 09:00 a 12:00 y de 14:00 a 16:00, no habiendo asistencia a clase las tardes de los sábados. Asimismo, tenemos constancia de que a partir del día 1 de mayo y con motivo de las faenas del campo de la época y su consecuente repercusión en la asistencia del alumnado a clase el horario cambiaba y pasaba a ser de 09:00 a 13:00 (Torreblanca Martínez et alii, 2005: 22).


El maestro Ramón López Mateo con sus alumnos. Años sesenta


La maestra Brígida Anaya Tripiana y sus alumnas. Años sesenta

A partir de la década de los años setenta, en Armuña de Almanzora sólo se darían clases hasta 4º de EGB, acudiendo los alumnos al Colegio Nacional “Sagrado Corazón de Jesús” de Tíjola (actualmente llamado Colegio de Educación Infantil y Primaria “Sagrado Corazón de Jesús”) para cursar de 5º a 8º de EGB (Agrupación Escolar Mixta “San Ramón Nonato”, 1972-1976; Colegio Nacional “Sagrado Corazón de Jesús”, 1976-1980).


La A.E.M. "San Ramón Nonato" de Armuña de Almanzora a principios de los años ochenta


Vista general de las escuelas de Armuña y la parte baja del pueblo a principios de los años ochenta

A mediados de los años ochenta se construyen junto al edificio de la Agrupación Escolar Mixta “San Ramón Nonato” el polideportivo de Armuña de Almanzora y los vestuarios. El día 30 de julio de 1985 fueron aprobados el proyecto de construcción del polideportivo, su pliego de condiciones y la contratación directa de las obras (Boletín Oficial de la Provincia de Almería, 1985: 1) y en 1989 se le dotó de iluminación, obra que fue adjudicada a la empresa Hermanos Castaño S.L. por un importe de 637000 pesetas en la Comisión de Gobierno del día 21 de febrero de ese año (Boletín Oficial de la Provincia de Almería, 1989: 1).


El polideportivo de Armuña de Almanzora

El Colegio Público Rural "Alto Almanzora"

A principios de los años noventa fue demolido el edificio del Grupo Escolar “San Ramón Nonato” y sustituido por el colegio actual de Armuña, el Colegio Público Rural “Alto Almanzora”. El inmueble educativo, tal y como reza en la placa puesta en la fachada del edificio recientemente renovada, fue inaugurado en 1993 por el Delegado Provincial de Educación de la Junta de Andalucía Diego Écija Salto y el alcalde del pueblo José Berruezo Padilla (en la alcaldía desde mayo de 1983 a junio de 2023) y en esa época eran profesores en Armuña José Ángel Gómez Rodríguez y Carmen María Oller Jiménez.


Vista general del Colegio Público Rural "Alto Almanzora",
los vestuarios y el polideportivo de Armuña de Almanzora

El nombre de Colegio Público Rural “Alto Almanzora” es compartido también por los centros educativos de Lúcar, Bacares, Bayarque, Higueral (Tíjola), Alcóntar y Cela (Lúcar), a los que ya en la década de los años 2000 se les uniría la pedanía de Hijate (Alcóntar), y en ellos se imparten los cursos desde Infantil 3 años a 6º de Primaria.

Por lo que a horarios respecta, tenemos constancia de dos horarios del Colegio Público Rural “Alto Almanzora” de Armuña a mediados-finales de los años 2000: uno de mañana y tarde (09:00 a 13:00 y de 15:00 a 17:00) y otro puesto después de 09:00 a 14:00.

Bibliografía
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  • BOLETÍN OFICIAL DE LA PROVINCIA DE ALMERÍA (1863): 21 de abril de 1863.
  • BOLETÍN OFICIAL DE LA PROVINCIA DE ALMERÍA (1877): 9 de noviembre de 1877.
  • BOLETÍN OFICIAL DE LA PROVINCIA DE ALMERÍA (1923): 20 de marzo de 1923.
  • BOLETÍN OFICIAL DE LA PROVINCIA DE ALMERÍA (1959): 11 de julio de 1959.
  • BOLETÍN OFICIAL DE LA PROVINCIA DE ALMERÍA (1985): 14 de agosto de 1985.
  • BOLETÍN OFICIAL DE LA PROVINCIA DE ALMERÍA (1989): 21 de abril de 1989.
  • COLEGIO NACIONAL MIXTO "SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS" (1976-1980): Extractos del registro personal del alumno de 5º a 8º de EGB de María Navarro Encinas. Archivo particular de José Antonio Serrano Navarro.
  • EL PRECEPTOR (1856). N° 24, 31 de octubre de 1856.
  • El profesorado de primera enseñanza del distrito universitario de Granada: periódico de las escuelas y los maestros (1865). Año segundo, número 17, 15 de marzo de 1865.
  • ESCUELA ESPAÑOLA (1963). N° 1175, 2 de mayo de 1963.
  • ESCUELA ESPAÑOLA (1964). N° 1219, 27 de febrero de 1964. "Disposiciones oficiales".
  • LA CRÓNICA MERIDIONAL (1875). 28 de octubre de 1875.
  • LA CRÓNICA MERIDIONAL (1880). 8 de mayo de 1880.
  • LA CRÓNICA MERIDIONAL (1884). 28 de marzo de 1884.
  • LA CRÓNICA MERIDIONAL (1884a). 7 de abril de 1884.
  • LA CRÓNICA MERIDIONAL (1884b). 29 de mayo de 1884.
  • LA CRÓNICA MERIDIONAL (1884c). 16 de julio de 1884. 
  • LA CRÓNICA MERIDIONAL (1888). 15 de febrero de 1888.
  • LA CRÓNICA MERIDIONAL (1888a). 28 de febrero de 1888.
  • LA CRÓNICA MERIDIONAL (1888b). 10 de marzo de 1888.
  • LA CRÓNICA MERIDIONAL (1888c). 13 de abril de 1888.
  • LA INDEPENDENCIA (1917). 19 de abril de 1917.
  • LA INDEPENDENCIA (1919). 31 de octubre de 1919.
  • MADOZ, P. (1845): Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de ultramar. Madrid.
  • TORREBLANCA MARTÍNEZ, J. (coord.) et alii (2005): Armuña de Almanzora: una mirada plural. Ayuntamiento de Armuña de Almanzora. Páginas 20-22.
Créditos fotográficos
  • [FOTOGRAFÍA 1]: Bienvenido del Bas Guerrero.
  • [FOTOGRAFÍA 2]: Archivo de la Sociedad de Estudios Históricos "María Navarro Encinas".
  • [FOTOGRAFÍAS 3, 9 Y 10]: Archivo Gráfico de la SEHMNE / José Antonio Serrano Navarro. 
  • [FOTOGRAFÍA 4]: Archivo del Ayuntamiento de Armuña de Almanzora.
  • [FOTOGRAFÍAS 5 Y 6]: Autor desconocido / Procedentes de TORREBLANCA MARTÍNEZ, J. (coord.) et alii (2005): Armuña de Almanzora: una mirada plural. Ayuntamiento de Armuña de Almanzora. Página 20.
  • [FOTOGRAFÍAS 7 Y 8]: Archivo particular de José María Tortosa Benito. 

Un artículo de José Antonio Serrano Navarro

[ÚLTIMA EDICIÓN DE LA ENTRADA: 21 de enero de 2025]

sábado, 14 de marzo de 2020

Circular nº 1 de 2020 de la Sociedad de Estudios Históricos "María Navarro Encinas"

Circular nº 1 de 2020

Medidas adoptadas por la Sociedad de Estudios Históricos "María Navarro Encinas" ante la expansión del coronavirus

A partir de la fecha de publicación de la presente circular y con motivo de la pandemia del coronavirus COVID-19 / SARS-CoV-2, quedan suspendidas las siguientes actividades de la asociación hasta nuevo aviso:

  • La Asamblea General Ordinaria de 2020, la cual se celebrará telemáticamente.
  • Todas las circulaciones de expediciones ciclistas, tanto en el Valle del Almanzora como en el área metropolitana de Granada. La última expedición en bicicleta de la asociación circuló el día 11 de marzo entre Granada y Jun.
  • Todas las expediciones a pie organizadas por la asociación.
  • Los trabajos de campo del Proyecto Lorca-Baza-Águilas.

Asimismo, queda aplazada hasta el fin de la alerta sanitaria la celebración de la segunda entrega del evento ArqueoTren 2020, la cual se celebrará en Serón y se iba a celebrar en Semana Santa.

Lo que se pone en conocimiento del público, al cual mantendremos informados de cualquier novedad.

Armuña de Almanzora, a 14 de marzo de 2020.

Firmado: La Junta Directiva de la SEHMNE.

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Última actualización: 24 de septiembre de 2026.